La vida de mensajes de texto de una pre-adolescente
7/8/2010

Mi
hija de 10 años de edad recientemente se fue de viaje a un campamento
de una semana en Washington DC. A diferencia de muchos de sus amigos,
era su primera vez en un campamento en donde dormiría fuera de la casa,
por lo que hubo algunos momentos ansiosos – ¡la mayoría de ellos para
su mamá!
Como caminaron mucho durante el día, haciendo visitas a
muchos de los monumentos históricos de nuestra capital, les fue
permitido llevar sus teléfonos celulares. Así como para usos para
emergencias, podían usar los teléfonos para enviar mensajes de texto
durante horas de comida o hablar por teléfono a sus casas cuando
regresaban a sus habitaciones en las noches.
Yo siempre he sido
una gran admiradora de los mensajes de texto. Es una gran manera de
hacer contacto con la gente sin interrumpirlos con llamadas
telefónicas. Si alguna vez has sido un viajero frecuente en el tren
suburbano, preferirás enviar mensajes de texto sobre tomar una llamada
ruidosa e intrusiva todo el tiempo. Además, nadie ignora un mensaje de
texto, ¡que es más de lo que puede decirse de algunas llamadas!
Como
mi hija solo podía robarse algunos minutos de vez en cuando, el envío
de textos se convirtió en la forma automática para comunicarnos. Nos
enviábamos saludos temprano en la mañana, compartíamos algunos textos
de cuánto nos extrañábamos durante el almuerzo, e inclusive pudo enviar
algunas fotografías muy lindas de ella y de sus amigas.
Tengo
que decir que me sorprendió un poco lo rápido que adoptó la mensajería
por textos. No pasaba mucho tiempo desde que enviaba un mensaje al cual
había revisado cuidadosamente la ortografía cuando - ¡zas! – llegaba
una respuesta en menos de 20 segundos, bañada con suficientes acrónimos
y taquigrafía de textos que harían que una niña de 16 años de edad
asintiera aprobatoriamente.
Resultó ser que no era yo solamente
la beneficiaria de las nuevas habilidades de mi hija. Una revisión
rápida de su teléfono cuando regresó reveló a cientos de
mensajes de textos que se habían enviado y recibido durante toda la
semana. Había mensajes de amigas del campamento alojándose en otros
cuartos del hotel; mensajes de texto de amigos cercanos a la casa;
inclusive docenas de mensajes de texto de niños de su escuela, ¡con los
cuales yo ni siquiera me imaginaba que ella hablara!
Afortunadamente,
todo era completamente inocente – o tan inocente como se puede esperar
de una niña de 10 años tan conocedora del mundo y de sus amigos
próximos a pasar al 6º grado. Pero luego me di cuenta de por qué los
mensajes de texto son tan populares con los niños de todas las edades.
No sólo pueden mantener un diálogo simultáneo con muchos amigos y
amigas dispersos por todo el país, sino que también pueden “platicar”
con otros chicos a los que ni siquiera soñarían hablarles por teléfono
y tener una conversación frente a frente.
Y esa es la belleza – y
el peligro – de los mensajes de texto. Es tan simple y accesible que
puedes darte cuenta del por qué los jóvenes lo adoptan rápidamente como
su medio primario de comunicación. También puedes ver lo fácil que
puede ser que bajen la guardia y cometan un error del que se puedan
arrepentir durante toda su vida.
Estoy feliz de que mi hija haya
aprendido a enviar mensajes de texto. Pero al igual que cuando usa una
computadora o cruza una calle transitada, ¡tendré que estar vigilándola
de cerca durante muchos años en el futuro!
¿Está enviando
mensajes de texto ya tu pre adolescente? ¿Estás vigilando de cerca a
los mensajes? ¡Comparte tus pensamientos con The Online Mom!