¿Google nos está volviendo estúpidos?
6/29/2010

Desearía poder tomar crédito por el título provocativo de la publicación del
blog de hoy. Tristemente, esa distinción le pertenece al célebre autor
y comentarista, Nicholas Carr, quien estableció la pregunta en el
título de un ensayo que escribió para la revista The Atlantic en 2008.
En
el ensayo, Carr examinó al impacto de la Internet en nuestra capacidad
para la concentración y la contemplación, y sugirió que el alto uso de
los medios en línea significaba en realidad el recableado de nuestros
cerebros para ser menos atentos y menos capaces de analizar asuntos
complejos.
El documento original desató una tormenta de
discusiones en los medios y en la red, en la que muchos de los
comentarios relejaron opiniones divergentes. Los detractores acusaron a
Carr de todo, desde representación errónea de las investigaciones hasta
de parcialidad literaria; sin embargo, para muchos, las ideas de Carr
encontraron eco, particularmente entre los educadores, quienes
resaltaron experiencias personales al encontrar evidencias en la
disminución de los niveles de concentración, así como el deterioro en
los hábitos de estudio de sus estudiantes.
Inevitablemente, Carr expandió su hipótesis en un nuevo libro, The Shallows: What the Internet Is Doing to Our Brains, que se publica este mes por W.W. Norton. En The Shallows,
Carr describe cómo el pensamiento humano ha sido moldeado a través de
siglos de “herramientas de la mente”, tales como el alfabeto, los
mapas, la prensa impresa, los relojes y las computadoras.
Él
propone evidencia histórica y científica que sugiere que nuestros
cerebros en realidad cambian en respuesta a nuestras experiencias con
estas herramientas. Los libros impresos sirven para enfocar nuestra
atención, promoviendo pensamientos profundos y creativos. En la medida
en la que nos volvemos más eficientes en la lectura, nos convertimos en
personas más atentas y más hábiles para concentrarnos durante períodos
largos de tiempo.
En contraste, la Internet promueve los ejemplos
rápidos y distraídos de pequeños núcleos de información, desde muchas
fuentes. En lugar de enseñarnos a concentrarnos, la red nos enseña a
escanear y a saltar para acumular información, en lugar de analizar,
contemplar y reflexionar.
“Cuando estamos en línea,” escribe
Carr, “entramos en un ambiente que promueve la lectura rápida. Es
posible pensar profundamente cuando navegamos en Internet – así como es
posible pensar superficialmente mientras leemos un libro – pero ese no
es el tipo de pensamientos que la tecnología promueve y premia.”
Mientras
más tiempo pasemos en Internet, él argumenta, más reducimos nuestra
capacidad para la concentración y la disciplina mental. La repetición
literalmente cambia a los senderos neurológicos del cerebro.
Mientras
que muchos profesores y padres pueden estar diciendo “te lo dije”, los
reseñadores no han concordado con Carr en relación a la evidencia
científica. Algunos han citado un estudio de la Universidad de
California que sugiere que la navegación por Web de hecho incrementa la
actividad cerebral.
Cualquiera que sea tu punto de vista, podemos
esperar que el debate continuará en años venideros. ¿Y en donde podrás
seguirlo más de cerca? ¡En Internet, por supuesto!
¿Está
haciendo el uso mayor de Internet que pensemos menos o que usemos a
nuestros cerebros de diferente manera? ¿Nos estamos volviendo más
superficiales intelectualmente? ¡Comparte tus pensamientos con The
Online Mom!
Comentario:
Comentario de Alejandro Recio Sastre, escrito 1/22/2011, 5:45 AM:
Puedes poner en google alguna palabra que tenga que ver con una cuestión que te interese; pues bien, aparecerán multitud de páginas, unas que tengan que ver con dicha cuestión y otras que no refieran en nada a aquello que buscas. Antes te daban todo hecho en los libros y las historias; ahora, con internet, si algo te preocupa o quieres acceder a algún tipo de conocimiento eres tú, aquel que está enfrente del ordenador, el sujeto responsable de sintetizar lo dado, tú le das forma a la información.
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